lunes, 29 de octubre de 2012

LOS PUEBLOS DEL RÍO

  En la ribera del río Paraná se asentaron varios pueblos, como quiloazas, caracaes, chanaes, mbeguás, mocoretás. Estos pueblos recorrían el Paraná en canoas y fueron hábiles pescadores con redes. También fueron intrépidos cazadores de nutrias, carpinchos y ciervos de los pantanos, entre otros animales.
  Dentro de este grupo, los timbúes incorporaron la agricultura y cultivaban maíz y calabazas.
  Los habitantes de esta zona solían construir sus viviendas sobre médanos de arena, que llamaban "cerritos", para protegerse de las inundaciones que producían las crecidas del río. Hacían las paredes con juncos y el techo de paja, a dos aguas.
  La vida de estos pueblos cambió aproximadamente en el año 1200, cuando los guaraníes llegaron a las costas del Paraná.










LOS CHANÁ TIMBUÉS
Los chanáes integraban el Grupo del Litoral. Cuyo hábitat se ubicaba en las zonas costeras del río Paraná.
Son mencionados de sur a norte: chanás y beguás, timbúes y caracaráes, corondas, quiloazas, calchines, mepenes y mocoretáes.
Ocupaban un extenso sector y básicamente su cultura era similar.
Se reconoce la existencia de gentilicios dobles: chaná - baguáes, chaná- timbúes, beguá - chanáes.
Se cree que llegaron a esta región remontando el río Uruguay. Los restos arqueológicos hallados parecen confirmarlo.

Aspecto Físico
Del Aspecto físico se destaca la estatura.
Hacen alusión a ella las viejas fuentes testimóniales, con respecto a timbúes: " altos y bien formados".
Esta afirmación corresponde a los habitantes de ambas márgenes del Río de la Plata y Paraná. Refiriéndose a los chanáes en particular: " de alta estatura, más que los otros".
Antropológicamente estos datos fueron confirmados .
Pertenecían, a la raza Pámpida, al igual que los charruas.

Economía. Armamento
Los datos etnográficos no son tan claros como para que nos permitan una dilatada y correcta exposición de la cultura material y espiritual del pueblo chaná- Thimbu. Teniendo en cuenta las características que parecieran ser comunes a los pueblos del Grupo del Litoral. Todos estos comían maíz, carne y pescado.
De éstos los caracaráes y timbúes sembraban abatís ( maíz), calabazas y habas, y todas las otras naciones no sembraban y su mantenimiento era a carne y pescado.
La pesca era considerada como un medio de subsistencia muy importante. La practicaban todos los grupos, sirviéndose de canoas monoxilas de 20 mts. de largo.
Cuando tenían excedentes de pescado lo conservaban secándolo al sol y ahumándolo.
Extraían de él gran cantidad de fina grasa, en esa misma grasa, los timbúes freían unos bollos de tierra que ingerían a modo de pan. A esta costumbre se la denomina geofagia.

La economía estaba basada, principalmente , en el cultivo y la pesca.También practicaban la caza de venados, avestruces, nutrias, etc. En la recolección sobresalían la miel , vainas de algarrobas, raíces y caracoles.
El armamento consistía en arcos cortos y flechas con puntas de madera y hueso. En zonas donde existían piedras, eran éstas utilizadas para la confección de puntas, boleadoras, piedras de honda. También se menciona el propulsor y la macana.
Vestimentas. Adornos
En épocas calurosas andaban desnudos, se señalaba el uso de mantos de pieles generalmente de nutria, para la estación fría.
La mujer era hermosa, tenía los cabellos largos y castaños, usaba unos aros que le tomaban las orejas. Ellos tenían en la cabeza un gorro de pieles hechos con las cabezas de onzas con dientes y todo.
Se mencionaba también el uso de taparrabos y delantales de algodón.
Los adornos consistían en pinturas corporales, tatuajes, adornos auriculares.
Era común la perforación de las aletas nasales, donde se colocaban piedras de colores.
A los hombres estaba reservado el uso del barbote.
Se destacaba el uso de adornos de metal.

Utensilios de uso doméstico
Los testimonios étnicos consultados no hacen mención de los utensilios y materia prima. Sin embargo, prestigiosas personalidades del quehacer arqueológico han podido determinar la existencia de un tipo particular de cerámica que coincide con sus hábitats.
Ella se destaca por el modelado de apéndices con figuras zoomorfas, colocados en los bordes o parte superior de los recipientes playos y de las llamadas campanas, cuyo uso o funcionalidad no ha sido perfectamente aclarado hasta el momento.
Otro tipo decoración es incisa, con guardas y figuras geométricas.

Vivienda
En la construcción de una vivienda influye de manera especial el medio geográfico y al estado cultural del pueblo que la determina.
En los etnos que basaban su economía en la caza y recolección, como yaros y charruas, vimos que la vivienda debía adaptarse a la movilidad necesaria para subsistir.En cambio, los chaná-timbúes eran sedentarios o semisedentarios, y construían sus vivienda sobre los albardones vecinos de ríos y arroyos.
Se trataban de chozas comunes, regulares, con paredes de junco. Posiblemente los techos eran de dos aguas, de paja.

Sociedad. Creencias. Prácticas funerarias
Las parcialidades estaban al mando de un Cacique.
Ellos reconocían la existencia de un gran Señor principal o general. Se sabe que existían hechiceros.

El enterratorios era realizado en cementerios cercanos a las aldeas. Se trataría de enterratorios de primer grado con el cadáver en posición de descanso o en cuclillas.Las mujeres de los timbúes se cortaban las coyunturas del dedo antes de la muerte de algún hijo o pariente cercano.
En los sepulcros de sus padres se los adornaban con plumas de avestruz, y en cada uno plantaban un ombú, árbol bien frondoso pero muy triste, y acudían allí la parentela de tiempo en tiempo a plañir sentidamente al difunto.

Lengua
No existe ningún documento escrito que nos informe acerca de la lengua de este pueblo.
Se han vertido algunas suposiciones por parte de autores que la consideran un desprendimiento de la lengua charrúa, mientras otros dicen que tendrían vinculación con el guaycurú.
Paulatinamente, y en el menor de los casos fueron mestizándose aunque la mayoría desapareció. No hay registros de que queden indígenas de este grupo en la actualidad. 


La cultura guaraní

  Los guaraníes que llegaron de Santa Fe les disputaron espacio a los pueblos asentados cerca del río y esto provocó enfrentamientos. Los nuevos pobladores pertenecían a la cultura tupí-guaraní, que se extendió desde nordeste de Brasil hasta el Río de la Plata.

   Este pueblo logró cultivar variadas especies como maíz, poroto, algodón y calabazas, entre otros vegetales. Utilizaban la milpa, técnica que consistía en el desmonte, quemazón de malezas y, finalmente, la siembra. Las dos primeras actividades las realizaban los varones, en tanto que la siembra y la cosecha les correspondían a las mujeres de la tribu. Además, cazaban y pescaban con redes.

   Confeccionaban brazaletes, collares y tobilleras con plumas de pájaros. Fabricaban sus vestimentas con telas de algodón. También dominaron la alfarería y hacían jarros, vasijas y tinajas y practicaron el arte musical con tambores, flautas de caña de tacuara y sonajeros que fabricaban introduciendo piedritas en calabazas vacías.

   Las familias se agrupaban por parentesco y vivían en casa comunales llamadas malocas, construidas con paredes de barro y paja sostenidas por troncos donde se colgaban las hamacas que usaban para dormir.

   El conjunto de casas formaba la aldea o tekoa, que tenía dos autoridades máximas: el cacique, que el jefe político y militar, y el chamán, que era un líder espiritual.

   Los guaraníes fueron de los primeros pueblos aborígenes en establecer contacto con los españoles, sirviendo como guías e intérpretes, actividad que sirvió a los guaraníes para difundir muchas de sus costumbres y su lengua, más allá de sus dominios.

Navegando por el Paraná
Fueron hábiles navegantes y constructores de canoas. Estas las hacían con grandes troncos de árboles, los que ahuecan. Muchas veces estas canoas se colocaban de a dos o de a tres. También fabricaban balsas con cañas que movían con larguísimos palos.
El río Paraná y sus afluentes les proporcionaban abundante carne fresca, desde surubíes, bagres y tarariras hasta sábalos, palometas y pirañas. Pescaban con hilo y anzuelo –de madera o metal- los peces más chicos, en tanto que los de gran tamaño, como el sábalo y el surubí, lo hacían con arco y flecha. Utilizaban asiduamente la red para pescar, como así también construían pequeños diques en los arroyos para localizar con facilidad a los peces.

El mundo sagrado guaraní

  Creían en la existencia de un Dios superior, creador de todo lo conocido, al que llamaban Nanderú “Nuestro Gran Padre”. El dio vida a cuatro parejas de dioses que lo ayudarían en la tarea de crear. Karaí era el dios del fuego y los truenos, Jakaira de la neblina, y Tupá de las aguas, la lluvia y el granizo. Todos esos eran dioses del bien, quienes luchaban permanentemente contra el mal, encarnado por Añá, invisible a los ojos humanos y cuya meta era atrapar almas.

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